miércoles, 19 de abril de 2017

Las palabras te las llevas tú

¿Cómo sienta mirar hacia atrás y ver que todo lo que un día fue un propósito ahora no es nada más y nada menos que papel mojado?
Pues imagina ver cómo la experiencia peca de sincera y te dice que todo lo que en su día fue promesa nunca se llegó a cumplir.
Fueron palabras que en su día contentaron mis sentidos. Palabras con fuerza, verdades que no dan lugar a error...
Palabras convertidas en cuento, de esos que acaban. Sin moraleja ni nada, acaban, sin más. Palabras que no se las llevó el viento, ni el tiempo; te las llevaste tú.
Palabras que han carecido de sentido y que no han surtido ningún efecto ni antes, ni mucho menos, ahora.
Fueron palabras llenas de vida, palabras que no me atrevo a decir en alto, porque ante todo, esas palabras tienen dueño. Y siempre lo tendrán.




jueves, 16 de marzo de 2017

A puñados yo te lo doy

-Quid pro cuo-

¿Te suena? Probablemente no. Prefiero mil veces que me prestes atención a mí antes que a las estupideces y vagas inspiraciones que escribo, con esperanza, en mi bloc de notas. Llevo mucho tiempo sintiendo que no estorbo, que te hago falta.
Yo no sé tú, pero cuatro paredes cobran sentido si tú estás dentro de ellas.

Hemos pasado de quererlo todo a sentirlo todo, en el buen sentido de la palabra. Ha llegado un momento en el que las piezas se han invertido,hemos cambiado de guión; y es que el universo ahora gira en torno a ti, en torno a tu mirada, más bien.
Me faltan palabras y me sobran deseos al hablar de ti.
Qué curioso...con qué rapidez se acostumbra uno a las cosas, sobre todo si son buenas. Sobre todo si son tú.


sábado, 28 de enero de 2017

Quid pro cuo

El tiempo es lo único que ha pasado. Los olores se siguen manteniendo aún con el paso de este último, no hay duda; el azufre con el paso del tiempo sigue oliendo a azufre, la mandarina huele igual año tras año, el mar puedes no visitarlo en cinco veranos que siempre olerá a esperanzas perdidas, a tesoros humanos.
Y tú sigues oliendo a mí. Y qué decir de tu cama.

Sí, te hablo de tu cama, ni una lágrima probó. Se las dejé probar a la mía, síndrome de Diógenes puedes llamarlo, pero te aseguro que guardo bajo llave y bajo razón todas y cada una de las lágrimas que derramé pensándote, exprimiéndote en mis pensamientos.
Las gotas de tu cama, sin embargo, fueron de sudor, y por culpa de un determinado tipo de calor. Es injusto, lo sé. A ojos del mundo es injusto, pero leí una vez que todo lo que sube baja, y, amor, tú no ibas a ser la excepción. Te escribo en este preciso momento desde la más alta nube.


No todo es tan idílico...y es que, aquí, por desgracia, sigue lloviendo...




jueves, 29 de diciembre de 2016

Es para ti

Y míralos...Se empeñaban en decirte que en la vida real no ocurría lo que veías en las pelis. Y por una sencilla razón, porque eran sólo eso, películas. Y tú les creías. Efectivamente, la vida no es como en las pelis, resulta que es mucho mejor. Vives besos que duran días, incluso semanas. Vives abrazos y momentos sin anuncios de por medio, - y el único anuncio que existe corre el riesgo de llamarse "verano"-.
Conoces a gente y lugares tan maravillosos que te invade el orgullo y la felicidad al pensar en lo que tienes, y en las experiencias que, por suerte, y no pocas veces por desgracia..., ya forman parte de ti. No sientes envidia al pensar en tus ídolos, ni en tus personajes favoritos; sabes perfectamente que si ellos te pudiesen ver a ti, te tendrían envidia. Para serte sincera...podría resumirte tu vida. Podría ver toda tu vida pasar en un tren corto, y es que existen vidas reflejadas en un trocito minúsculo de cristal.
Podría decirte que el amor de tu vida no duró ni si quiera una estación del año.

Podría decirte que, sin haber cumplido una cuarta parte de un siglo, has vivido ya toda una vida.




martes, 27 de diciembre de 2016

Me hiciste una experta

Sé de lo que hablo cuando mis dedos escriben acerca del sufrimiento. No es lo mismo que el dolor, el dolor es pasajero, efímero. El sufrimiento te va desgastando tan cruelmente que incluso llegas a dudar de ti misma.
¿Sabes? Volaste sin dejar el nido, nunca lo llegaste a dejar. Lo que dejaste fue una persona vacía, mimada por excusas que ya era tarde para justificar, adornada siempre de flores, pero de entierro.
Volaste y cambiaste de aires, de tierras, de mares. Volviste a caminar por los mismos senderos de indiferencia, y todo ello yendo paso por paso, hacia atrás, esta vez. Y cómo duele...
Duele ver que te fuiste, que realmente ocurrió. Que nadie lo imaginaba así pero, joder, te fuiste. Y gracias a tu no despedida hoy sé valorar y buscar yo misma la forma de despedir a los que, por desgracia, se acabarán yendo también. Y pienso hacerles una despedida indolora, insonora, con colores. Una despedida a lo grande. Una despedida que tenga de todo menos silencios y, por supuesto, nada de un adiós sufrido y gritado. Será el mejor adiós que diré nunca, y todo gracias a tu cobardía en escala de grises. Eso es lo segundo que dejaste. Y...¿qué decirte? Me hizo compañía y me acabé apoderando de ella. Hablo de tu cobardía, y mientras escribo esto me mira descaradamente, sentada en una esquina.




lunes, 5 de diciembre de 2016

Chute de realidad

Parece que no ha pasado el tiempo. Parece que fue ayer cuando bailábamos esa última melodía. Lo digo en serio, parece que fue ayer. Llega un momento en el que una no sabe si está haciendo las cosas bien, mal, o regular. ¿Quién determina si es buena señal que el tiempo pase volando?
Repito, parece que fue ayer. Prometí no volver a ese sitio, no recordarte, no darte más protagonismo que el que te mereces. Prometí no volver a ser feliz en los sitios donde ya lo fui en su día, y qué días...
Acabaron siendo mi perdición, acabaron consumiéndome a base de besos que nadie me dio. Al volver a ese sitio me sentí como patito feo en mitad del estanque, rodeada sin poder bailar. Mejor dicho, rodeada sin querer bailar. ¿Por qué? Fácil y sencillo, me empeñaba en recordarte, de ahí que el tiempo no haya pasado, pero una vez miras el calendario la realidad te escupe en la cara. Y eso, sale caro. Caro también me saliste tú, tanto precio para tan poco valor...al final se acaba aprendiendo con el tiempo, acatando frases que inconscientemente oíamos reiteradamente siendo ya pequeños; y es que...no es oro todo lo que reluce. Ni por asomo.
Apagando sueños, despertando gigantes. Bailando sola, en silencio, sin pisar a nadie.



lunes, 7 de noviembre de 2016

Economía de caricias

"Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor"

                                          - William Faulkner


"La nada es estar muerto".

Cuántas y cuántas veces se nos presenta este dilema en nuestras vidas; no me responde, no me llama, no me ha propuesto planes, no me mira... Tímidos reproches que se convierten en baratas justificaciones, y, ¿para qué? Para eso mismo, para justificar lo injustificable, para engañar a nuestro amor propio y la confianza en nosotros mismos. Es una pena, pero el ser humano es tan inteligente, que utiliza la inteligencia para auto dañarse. Me incluyo - siempre lo hago y lo haré -. Si el ser humano no hiciese uso de, como ya he dicho, baratas justificaciones, más de uno se quedaría en nada. Pero no, en esta vida preferimos sentir dolor, sufrir a "estar muertos".
Una cosa es sentir dolor, y otra lesionarnos a nosotros mismos, mentalmente, por supuesto. Si no te llama no es que no haya tenido tiempo, ni tampoco es que haya estado ocupado. Si no te llama es porque no ha querido llamar. Punto. Pero ese desdén, esa falta de interés nos hace estar al pie del cañón (sufriendo, cómo no...), pero al menos, se justifican algunos diciendo esto, nos sentimos vivos. Escapamos, huímos. Efectivamente, no sentir nada es estar muerto. Pero nadie se da cuenta de que el dolor poco a poco mata, y lo peor de todo, puede provocar que nunca más volvamos a querer, que nos demos por vencidos/as.
¿Acaso no está el mundo lleno de personas maravillosas con las que podemos compartir y comprender la vida? No nos ciñamos a ese dolor incoloro, dolor disfrazado de aventura, de esperanza, de "quien la sigue la consigue". Quien la sigue la puede conseguir, por supuesto, pero, hazte un favor; consigue algo que al mirar atrás no veas impregnado de angustia, sufrimiento, esfuerzo y noches en vela. Hay tantos tipos de dolor como personas. Busquemos. Busquemos las caricias sin dueño.