-¿ Ya? ¿Ya ha pasado todo un año?
Volvió a ver de nuevo esa luna. Misma cara,mismo brillo pero iluminaba una vida muy distinta.
Ya no le pedía lo que le pedía 365 días atrás a la misma luna,ésta última se extrañaba.
- O me ha dejado de querer o ha encontrado algo mejor.
O lo primero o lo segundo,y siempre mejor,no igual. No existen dos lunas iguales,por mucho que nos empeñemos. Sin ir más lejos,la luna que estaba observando por supuesto que no era la misma. Era bonita,sí,como siempre. Pero no era la misma. Le llamaba la atención y no porque le resultase conocida,algo había cambiado. Era una luna más vieja,con más historias y más secretos. Demasiado peso en la espalda, quizás. Era una luna cansada de verla llorar,no podía seguir sonriéndola y calmando su llanto. Todos,incluidas sus amigas las estrellas, sabían que lo que ella pedía jamás se iba a cumplir. Pero algo tiene que sólo con mirarla nos creemos superhéroes por un momento y peor aún, pensamos que nuestras lágrimas y nuestras conversaciones con la luna van a servir de algo.
Volvemos a ver la misma luna,y lo más bonito es que ella, con sus cambios, nos demuestra que nosotros también hemos cambiado. La vemos con otros ojos; antes la suplicábamos y ahora en cambio,la miramos con una sonrisa tan sincera que hasta la misma luna nos admira.
No hay comentarios:
Publicar un comentario