viernes, 12 de agosto de 2016

No hay nada malo en ser,estar,compartir

A menudo leemos/escuchamos frases - cada vez más corrientes y menos originales - como: "con cuántos estamos y con qué pocos somos" , o "aporta o aparta". Hablo también de frases más que conocidas, tengas la edad que tengas, seas de la generación que seas, que vienen a decirnos con más o menos palabras: sé feliz y aleja de tu vida todo lo que te impida ser eso mismo, feliz.
¿No nos damos cuenta de que esta sociedad nos incita,una y otra vez, a echar balones fuera? Permitidme que me auto-responda; no, claramente no. Estamos ciegos, de egoísmo entre otras muchas cosas. Todo se resume en un: "los que tienen que cambiar son ellos, no nosotros". Es más fácil pedirle al mundo que cambie en vez de cambiar nosotros, uno por uno. Y al final,resulta que lo que estamos haciendo es cambiar al mundo entero, pero no para solucionar las cosas o evitar malentendidos. Qué va. Cambiamos al mundo a peor, se lo pedimos a gritos; si algo no nos gusta, lo echamos fuera de nuestra vida cuando, sin embargo, probablemente lo único que tienes que hacer es cambiar tú. Tú y tu actitud.

Difícil. Lo sé. Es lo que tiene vivir en una sociedad donde el lema - genio y figura hasta la sepultura - nos domina. Somos los primeros que nos quejamos del significado de este refrán y, paradójicamente, también somos los primeros que actuamos como tal, como genios y figuras.

Concluiré escribiendo algo que leí una vez. Son palabras con tanta razón que resulta inevitable no difundirlas. Dice así:

"Le pregunté a mi  abuelo cómo era posible que él y mi abuela llevasen tanto tiempo juntos. Él me respondió: - "venimos de una época en la cual si algo no funcionaba, se arreglaba, no se tiraba a la basura".
Pues eso.

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