Dejarnos llevar...Pero Vetusta Morla en su canción Copenhague nos recuerda que "dejarse llevar suena demasiado bien". Las cosas en esta vida hay que hacerlas con cabeza, eso no quita que en momentos puntuales, momentos que se pueden prolongar en el tiempo o bien durar solo una noche, nos dejemos llevar por la magia de la noche, de la amistad, del amor. Esta última es mi favorita; el amor y su magia. Es difícil de describir lo que siente una persona cuando, efectivamente, no desea nada, no piensa en nada. No hay preocupaciones a tu alrededor, solo ganas- no deseos, sino ganas- de ser feliz, de disfrutar de la vida y todo lo que la misma nos ofrece. En El despertar de la Señorita Prim ( libro que nombro en mi perfil, y profundamente admiro en mi interior) se aprende a valorar toda clase de detalles,incluso los más mínimos detalles. Tenemos que saber identificarlos, nadie nace sabiendo, pero con el paso de los años tenemos que hacernos expertos y saber diferenciar los gestos de los detalles, las apariencias de la realidad, lo bueno de lo malo.
¿Cuántas veces nos hemos sentido felices y no sabemos exactamente la razón de por qué nos sentimos así? No hay sensación de desconcierto más agradable y gratificante que esa. Seamos felices,seamos felices sin saber por qué.
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