jueves, 4 de agosto de 2016

No quiero nudos de garganta

Y es que, como nos cuenta el gran Melendi, tengo una vena averiada en el corazón. ¿Os suena?
No me está yendo tan mal, este tiempo para pensar está siendo clave. Me molesta tener más lejos que nunca a ciertas personas, pero no me sale actuar ni tomar decisiones que no sean las que he tomado. No tengo dudas, lo básico lo tengo muy claro; sé que merece la pena, lo sé y soy consciente de ello. Voy a limitarme a pasarlo bien, a seguir siendo yo misma y a mantener la mente ocupada. Porque puedo ser feliz sin hacer determinadas cosas. Porque puedo ser feliz sin saber de determinadas personas.
Como leí ayer en un bar del centro < es mejor ocuparse que preocuparse >.
Lo único que azota a mis pensamientos es la impaciencia,quiero opiniones y respuestas al respecto.
Echo de menos ciertas cosas,como las clases de David y sus metáforas disfrazadas, o mejor dicho, sus verdades como puños disfrazadas de momentos cotidianos o canciones. Supongo que pasa el tiempo y vamos dejando cosas atrás. Pero hay otras tantas cosas que no dejamos atrás, por mucho que queramos. Nunca olvidaré aquel examen en el que me escribió David lo siguiente que os voy a contar. Aquel "campo de amapolas" no solo me alegraba, sino que me hacían sentir y aprender. Entre 42 personas él me contrataría a mí, ¿qué mejor halago hay que ese?. David era (y no dudo de que lo siga siendo) un profesor que nos iba introduciendo en este campo (presente) del futuro. Él se empeñaba en enseñarnos la importancia de ser inconformista. Y por ese motivo quiero cambios, y los quiero ya. Estoy muy quemada. Después de 5 meses muy buenos no hay otro remedio...los malos momentos también vienen, pero con la seguridad de que no vienen para quedarse.
"Venir para quedarse...", ya nos gustaría que ocurriese eso con las personas,¿no?.

21/2/2015 (escrito oficial)

No hay comentarios:

Publicar un comentario